Diseñamos proyectos que ayudan a las organizaciones a dar respuesta a necesidades sociales concretas de sus plantillas, de su entorno o de las comunidades con las que se relacionan.

Partimos de una necesidad o reto identificado y lo convertimos en un proyecto estructurado, con objetivos, actuaciones, indicadores y evaluación de resultados.

Podemos trabajar tanto dentro de la propia organización como en su entorno, desarrollando iniciativas vinculadas al bienestar social, la equidad, la diversidad, los cuidados, la inclusión o la relación con la comunidad, entre otros ámbitos.

Cada proyecto se diseña a medida, teniendo en cuenta la realidad, los objetivos y los recursos de la organización.

Antes de diseñar un proyecto, analizamos la realidad de la organización para identificar necesidades, prioridades y oportunidades de intervención social.

Valoramos, entre otros aspectos:

  • Las características y necesidades sociales de la plantilla.
  • Las situaciones o dificultades detectadas por la organización.
  • Los recursos, medidas y apoyos ya existentes.
  • Las necesidades relacionadas con bienestar, cuidados, equidad, diversidad e inclusión.
  • La relación de la empresa con su entorno y las oportunidades de colaboración con la comunidad.

A partir de este análisis definimos qué actuaciones tienen sentido, a quién deben dirigirse y qué objetivos queremos alcanzar.

Diseñamos proyectos adaptados a las necesidades de cada organización, entre ellos:

  • Programas de bienestar social para personas empleadas y sus familias.
  • Proyectos de conciliación, cuidados y corresponsabilidad.
  • Iniciativas de equidad, diversidad e inclusión.
  • Proyectos dirigidos a colectivos o necesidades específicas de la plantilla.
  • Programas de acción social y colaboración con entidades del tercer sector.
  • Proyectos comunitarios vinculados al territorio y al entorno de la organización.
  • Iniciativas vinculadas a la dimensión social de la estrategia ASG.

Cada proyecto se diseña a medida, teniendo en cuenta los objetivos, características y contexto de la organización.

Cada proyecto parte de una necesidad concreta y se desarrolla mediante un proceso estructurado:

  1. Diagnóstico social
    Analizamos la realidad de la organización, las necesidades detectadas y el contexto en el que se desarrollará el proyecto.
  2. Definición de objetivos
    Establecemos qué queremos conseguir, a quién se dirige la intervención y qué resultados esperamos alcanzar.
  3. Diseño técnico del proyecto
    Definimos actuaciones, metodología, recursos, temporalización e indicadores de seguimiento.
  4. Implantación y acompañamiento
    Ponemos en marcha el proyecto y acompañamos a la organización durante su desarrollo, realizando los ajustes necesarios.
  5. Evaluación y memoria de resultados
    Analizamos el desarrollo y los resultados obtenidos para valorar el impacto del proyecto y extraer aprendizajes que permitan orientar futuras actuaciones.

Evaluar forma parte del proyecto desde el inicio: definimos indicadores que permitan conocer qué se ha hecho, a quién ha llegado y qué resultados se han obtenido.

  • Respuestas estructuradas ante necesidades sociales concretas, evitando actuaciones puntuales o desconectadas entre sí.
  • Mayor conocimiento de la realidad social de la organización y de su entorno, facilitando una toma de decisiones más ajustada.
  • Medidas y actuaciones diseñadas a partir de necesidades reales, con objetivos e indicadores definidos desde el inicio.
  • Integración de la dimensión social en la estrategia de la organización, conectándola con sus políticas de bienestar, diversidad, sostenibilidad o relación con la comunidad.
  • Información y resultados evaluables, que permiten conocer el alcance del proyecto y orientar futuras actuaciones.
  • Mayor coherencia entre las necesidades detectadas, los recursos disponibles y las acciones desarrolladas.

Un proyecto de impacto social permite transformar una necesidad detectada en una respuesta planificada, evaluable y adaptada a la realidad de la organización.